Historia de la guardia del Pantano

Penetrando profundamente en Nispad, la gente descubrió edificios élficos abandonados. En la pared de uno de los santuarios encontraron una imagen de una criatura humanoide con un bastón extraño. Después de descifrar los registros sobrevivientes, se enteraron de la guardia del Pantano, un antiguo guardián de los pantanos.
Fue él, según los manuscritos, quien enseñó a los elfos del pantano a domar a los Koaks, ver los "susurros" y Leer los signos ocultos en la niebla. El arma no era solo un bastón, sino una perra antigua, aún viva, encarnada en la mano de alguna criatura prehistórica. En él crecían hongos venenosos y trozos de musgo mágico, que se alimentaban de la energía misma de Nispad.
Con su ayuda, el Guardián podía espesar la niebla en tentáculos, ordenar a las raíces de los árboles que agarraran a los alienígenas y despertar vapores venenosos para envenenar a los enemigos. A pesar de los registros élficos, la expedición no encontró otros rastros del Guardián. Quién sabe, tal vez ahora observa desde el denso matorral a los invitados raros, manteniendo el silencio eterno de sus posesiones.
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